Los ahora condenados son dos hombres que desde 2003 castigaron los buzones de correo electrónico con mensajes que nadie había pedido en los que se publicitaban todo tipo de webs y servicios pornográficos.
Compraban listas de correos en el mercado negro y luego obtenían beneficios gracias a que algunos de los receptores de los mensajes visitaban las páginas de Internet publicitadas o compraban algún servicio.
El caso es que su actividad ha sido considerada como delito por la Justicia de EE UU, que les ha condenado por conspiración, lavado de dinero, fraude y transporte de materiales obscenos, según informa PC World.
Para intentar pasar desapercibidos, los condenados, Jeffrey Kilbride y James Schaffer, falsificaron el dominio del correo desde el que se enviaban los mensajes. A Kilbride se le ha condenado, además de por los delitos citados anteriormente, por coaccionar a uno de los testigos del juicio.





